LA SEGUNDA PRÁCTICA

ÓRGANO DE DISFUSIÓN GRÁFICO

La Segunda Práctica nace con las canas de la vanguardia teórica para revolver(se) en el espacio todo, del mueble al polvo, del libro a la huella, del asfalto al surco y del chino al Congreso. También con la pubertad exaltada del cronista social que busca sin más contar el mundo en el que ama, sufre y vota.  Es hija de todas las madres armándose su constelación con ellas. Y la espesura que alcance, desde su origen en el hervor de una caldera de brujxs, será solamente reconstrucción de aquello que ronda, de las ruinas sobre las que caminamos, del sitio en el que nos gobernamos, de las voces en las que pensamos, hasta de las ondas por las que nos reconocemos. Su editorial es narración de un pensar a-proposicional que se edifica en la palabra y que rompe hasta romperse a sí mismo dejando marca indeleble.   

La Segunda Prácticabusca retomar desde otro lugar el ir y venir del pensamiento y la práctica corriéndose a un costado de las críticas y/o análisis de académicos o del periodismo mainstream sobre el pensar y el actuar de las grandes corporaciones, los medios hegemónicos, los gobiernos, las instituciones totales y vetustas, los aparatos de globalización y los nuevos guiños del pulpo neoliberal. Sin embargo, sin quitarle jerarquía a las fuente de esas críticas, saberse en sus ideas, de sus mañas, de sus diseños por ponerlo de alguna manera, un diverso equipo editorial que promueve dichas áreas, ámbitos y disciplinas variadas como forma de crítica contrahegemónica, falto aún de un discurso definido por ser padre del siglo XXI pero insistente en él, produce poder para pensar y decir del quehacer y contorno. La Segunda Prácticapropone un juego insolente hacia la realidad intervenida desde el sentido-común pero a la vez proponiéndole otro desde la vereda de enfrente, con irreverencia, con el galardón de probarlo todo. No sería justo pretender decirlo todo, pero sí lo máximo para poder colaborar en la desestructuración de lo que se conoce como “lo cultural”, plagado de miradas flacas que pecan de no querer abarcar eso lo que nos pasa. Ni el sentido común es el pecado, ni la palabra cierta su expiación. 

El objetivo de la re-edición de La Segunda Prácticaes desenmascarar el engaño encarnado en un pretendido saber de un telosde lo cultural desde el contacto piel a piel a la luz del día, la vuelta de la mirada al barro de vereda, a nosotros, a nuestros vicios, a nuestras contradicciones, a nuestros errores y méritos, a nuestras aficiones inexplicables, a nuestro amor y por ende a nuestra política. A fuerza de insistencia valorar lo que creamos a partir de una soledad nutrida de afectos, sin ser doctos darle nombre y salvarnos de la canaleta de lo que llamamos pensamiento cultural, práctica cultural, o simplemente práctica o pensamiento. La reiteración ritual de la reflexión y el quehacer, y su indagación como relato constituyente entre otras narraciones que la nutren y la enriquecen, llevan a conceptualizar esto a partir de la noción de: Acerque Chamano. Etimológicamente, las raíces de dicha combinación tipológica de las acciones más humanas como el pensar, el hacer y el sentir surgen de la coloquialidad de referirse a una determinada repetición de ellas con la frase “el que echa mano”.  Un hacer que echa mano para pensarse y destruirse allí, en la posibilidad de querer decir más de lo que se puede, para volver a repetirlo, y sobre esas ruinas montar su discurso. 

El planteo inicial de periodizar en trimestres las ediciones de la revista y no darle una frecuencia más asidua radica en la  búsqueda por alejarse del capricho coyuntural de lo que dicen que pasa hoy y entendernos como parte de un conflicto mayor y más largo, propio de acá y de duelo quieto, y diseñar texto para pensarnos en contextos, en épocas, y en espacios específicos a la vera de procesos mayores de los que el mero acontecimiento que los refleja, los cuestiona, los apoya o los limita nos quiere contar. La búsqueda de la verdad nunca ha sido tarea de la prensa y sí lo ha sido de los poetas. Pero los hubo tantos y tan pobre fue la suya en este mundo que en la forma de crónica devenida en conversación lograron convocar con otrxs su mundo.  La Segunda Práctica no será tímida a la hora de llamar a las cosas por su nombre, al momento de reconocer que sangran las encías, a la necesidad de reventar el punto negro y dejarlo salir desde la profundidad, con toda su irreverencia, para poder pesar sobre, y si es posible desequilibrar también, el actual debate de ideas en América Latina. 

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